Hay priistas que ya se lamen los bigotes con la candidatura de Ramón Lemus, pues lo consideran oponente débil, apuestan por el desgaste de su gobierno. Se la tendrían que pensar dos veces antes de dar por sentado que pueden ganar la alcaldía si por su partido el candidato es, también nuevamente, Fernando Bribiesca, y si encima vienen a dividirles su preciado voto duro un Polo Almanza por MORENA, o un Javier Mendoza independiente… o ambas cosas.

DON RAMÓN, SIN QUERER QUERIENDO

No es el preferido del gobernador, lejos quedó aquel trato de “hijazo de mi vidaza” que sí tenía para Ismael Pérez; no es el más popular en el partido del bolillo –en el que ni siquiera milita-, y tampoco ha lucido como el gallo del empresariado, su gremio, que ha hecho suyo noches enteras al partido de Gómez Morín en Celaya.

Raphael sí decía “Yo soy aquel”.

Los que han levantado la mano, por otro lado, la levantan y la esconden, ninguno muestra contundencia en el blanquiazul, ninguno ataca ni dice, como Raphael, “Yo soy aquel”, no hay musculatura, no hay carruaje, no traen un aguacate en el morral. El pie han de tener en otro lado y no nos dicen…

Y hay otro factor: el crimen organizado y el no organizado son algo que los panistas de arriba y de abajo ya no soslayan tan fácilmente, Celaya es una zona muy caliente y, en definitiva, no hay muchos que quieran lidiar siquiera con la idea de cambiarle los pañales a ese niño que ha comido quien sabe qué.

Solamente Ramón, parsimonioso, sin esfuerzos mayores que tres o cuatro declaraciones y la resistencia de cinco o seis “tú no” descafeinados, da continuidad a su mano levantada por la reelección, y parece que en el fondo eso causa que llegue la paz a muchos “forzados a aspirar”. No hablamos de Paulo Bañuelos. Bueno sí.

Panista aspirante promedio, en franca carrera por la alcaldía.

Más que pacificado, resignado, el gobernador parece estar dispuesto a ver cómo camina el experimento Ramón-Reelección, que tiene muchos puntos débiles, pero también fortalezas, entre estas últimas el “efecto cascada”, que podría ser positivo si a nivel nacional se concreta la coalición PAN-PRD-MC-AL-V.

Aquí abriré un paréntesis para decir que, a nivel nacional y estatal, el PRD, segundo en tamaño en la retahíla de siglas arriba mencionada, no tiene la fuerza para imponerse con candidaturas, sino para discutir puestos y curules, y dejar la carroña a los partidos más pequeños. Las candidaturas, por tamaño del voto duro de cada quien y (en la mayoría de los casos) por posicionamiento de los perfiles, tendrían que salir del PAN. Cierro el paréntesis.

De caminar el monstruo tutifruti, ya se las verá todo el aparatejo gubernamental guanajuateño para definirse en gobierno(s) de coalición, desde las secretarías de estado hasta las regidurías. En esto último, precisamente, podría haber otra ventaja, si es el panorama nacional y no el mismo Ramón –tan tibio para estas cosas de correr gente- el que tiene que “darle las gracias” a su famélico equipo edilicio, reduciendo el roce con sus correligionarios en las definiciones internas, y poder meter otros regidores de eficiencia menos rupestre.

El gobernador, tratando de dominar el poco fierro que trae el PAN en Celaya.

Esto no es del todo ajeno para Ramón –y sí sería ajeno a otros aspirantes-, quien de facto para la mayoría de las cosas tiene un frente PAN-MC-AL-V-MORENA, que de repente se le divide en alguna votación, pero eso es cada venida de obispo, así que a otra cosa.

Otra ventaja del multipartido es que, si el PAN con todo y sus victorias constantes en solitario en Celaya temía la decadencia del número de votantes, con esta unión se abolen los temores y el candidato puede ser quien sea, incluso Ramón.

Debilidades en la vislumbración de Lemus como candidato nuevamente, hay muchas, pero será motivo de otra entrega. Sí, serían demasiados párrafos.

EL PRI, NI CON VIAGRA LEVANTA

Y es que Miguel Ángel Chico o Gerardo Sánchez, los padrinos políticos de la década en la Cajetópolis, bajan al pueblo seguido a la fiestita, a esto y lo otro, pero ninguno viene y dice “Yo digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”.

Gerardo Sánchez y Miguel Ángel Chico, dos referentes históricos.

Dirán que no es tiempo. Pero sí. Es tiempo y la rebatinga interna de su partido lo sabe. No hay ungido ni ungida, y ya va a ser Navidad. ¿Quién será fotografiado regalando cobijas de manera totalmente desinteresada? ¿Quién aparecerá en Sociales con la posada más fregona? Es tiempo de talacha y, ante un posible oponente panista que, cual poeta y campesino, sería gobierno y contrincante, de talacha doble.

Tres de sus cuadros han levantado la mano, uno es Montserrat Vázquez, actual regidora, quien no sabemos si busca la alcaldía para en realidad buscar otra cosa, o de verdad piensa que le alcanza. No es que no le alcance, a estas alturas de la política nacional hasta al “señor de los gatitos” le alcanza para algo, pero el trabajo de su “asesor mediático” deja demasiado qué desear, con unos porros del llamado e infumable “Congreso Nacional Ciudadano” que a nadie convencen y que precisamente entre la prensa, donde deberían impactar, nadie los pela por sus comportamientos primitivos, y a quienes dicho sea de paso, ya se les ve muy en paz junto a la secretaria ejecutiva de Ramón, quien a lo mejor ya los domó para su patrón. Pa’ saber.

Montserrat Vázquez, posible imagen de campaña aprobada por su asesor. Él sugirió el caballo.

Entre eso y la necedad dela regidora por querer ganarlo todo en sesiones de Ayuntamiento como si fueran la arena de los gladiadores… solamente diremos que se han ganado más batallas trayendo en la mano El Arte dela Guerra de Sun Tzu que trayendo la vilipendiada y enflaquecida Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Aun así gana –a la buena- discusiones, pero las elecciones no se tratan de ganar litigios, sino de ganar votos, y las masas que votan en esta ciudad nunca, nunca se presentan a las sesiones de Ayuntamiento donde la edil despliega sus artes oratorias. Regidora, si sus mentores no le dicen esto, busque uno de verdad, de los que cobran, o mínimo uno que haya ganado una elección en este siglo.

Fernando Bribiesca es un joven harina de otro costal. Nos restringiremos a mencionar dos cosas. La primera es que, de toda su familia, es que el que más cerca ha estado de un triunfo electoral. Y no lo tuvo. La segunda es que, si el candidato panista es Ramón Lemus y el priista es Fernando, esta película ya la vimos.

Jorge de la Cruz, un chavo con futuro.

Jorge de la Cruz, otro joven, alzó la mano. Es un muchacho que ha sabido aprender y aquilatar. Aun así a nosotros nos causa intranquilidad que un chico pase de su habitación en la casa paterna a una curul, y luego a querer gobernar una ciudad, una ciudad conformada por celayenses que mantienen una familia y él no tiene una, que sostienen los gastos de una casa y él no parece ser un ejemplo de esto, en fin, que parece demasiado joven. Y la juventud no es un pecado ni un delito, pero sí resta votos en sociedades conservadoras (leer párrafo de arriba). Por lo pronto, de todos los mencionados, si Jorge pierde la contienda interna, es el que menos pierde, precisamente por joven. Divino tesoro.

¿Y LOS DE ANTES, APA?

Los priistas de antes no se hallan ya en la maquinaria que los llevó al poder. Javier Mendoza y Leopoldo Almanza al menos, dos gallos jugados y ganados, no le apuestan al partido que les dio guirnalda.

Si hay independientes con posibilidades de obtener algo, no necesariamente la alcaldía, son estos dos. Y si había priistas con posibilidades de obtener algo, incluyendo la alcaldía, eran estos dos. Pero qué le vamos a hacer. El tricolor no anda en bonanza.

AMLO, no hay ni a quien poner en Celaya.

Polo es un caso mixto, coquetea con lo independiente, pero al mismo tiempo aparece en la terna para encuestar junto con Toño Chaurand, buscando la alcaldía por MORENA. Al aún priista parece que le valió de algo su esfuerzo en 2006 para crear las llamadas Redes Ciudadanas para apoyar al tabasqueño eterno, y parece un último intento del partido obradorista por evitar que Antonio Chaurand, vetado en MORENA por haber aceptado una chamba panista en el SISMACC, sea el investido color guinda nuevamente en Celaya. Sea quien sea el candidato morenista, traerá al menos tres regidores por el “efecto cascada”. Adiós “segunda fuerza” tricolor.

Lo que sí podemos asegurar de Polo y Javier es que, si aparecen en la boleta de votaciones en 2018, van a restarle seriamente votos al PRI. Esto aún podría ser materia de acuerdos, claro.

Por último, gracias, círculo rojo que nos lee, aquí encantados de hacerles la chamba.

P.D. En esta entrega no hablamos de Jorge Montes porque somos un medio ecológico.

Comments

comments

Compartir

#elcelayense es una página de periodismo objetivo, fresco y veraz. El objetivo es acercarnos cada vez más a la audiencia a través de la tecnología, pero siempre cuidando la calidad de nuestros contenidos. Toda colaboración puede ser enviada a elcelayensemx@gmail.com
Contáctanos: elcelayensemx@gmail.com