Dagoberto y las mandolinas mágicas

Debe ser horrible tener a Dagoberto Serrano como director del Insmac y luego perderlo.

No sé si haya quién lo diga, pero por lo menos nadie lo dice al interior de la institución que tiene a su cargo, porque en recientes días su liderazgo comenzó a ser cuestionado tanto por quienes llevan décadas laborando como por quienes tienen los mismos días que el trovador en el edificio de Democracia.

Tal parece que a ninguno le gustó que, de forma pública, ante medios de comunicación, haya dicho que no sabían realizar un plan de trabajo y les tuvo qué enseñar cómo; o que muchas actividades son innovaciones suyas cuando tienen años realizándose.

Ruptura aquí, peleado allá

Serrano presentó como programa de trabajo, groso modo, una cosa denominada “sábados celayenses”, una serie de eventos culturales en el jardín cada sábado. Wow. Creatividad en derroche. Y además estos sábados tienen la dicha de contar con las presentaciones del propio director, que dice que no cobra, pero la promoción ¿dónde más se la van a regalar?

“A mí ni me metan en sus desmadres.” -Ratzinger Z.

Claro, es que la Internacional Trova Celayense tiene renombre, le cantó al Papa Benedicto XVI. También lo hizo la Orquesta Silvestre Revueltas, la del Conservatorio de Música, pero no le toquen ese vals al señor de la boina. En su cosmovisión ninguna fila de chelos y violas podrán hacer menos a sus invencibles mandolinas, mucho menos, parece, convivir.

El desprecio suyo por el Conservatorio ya es de leyenda, Aurora Cárdenas ha dejado de visitar la oficina del instituto y gestiona directamente con la Comisión de Hacienda o en donde se requiera, no obstante que había una relación de décadas entre instituciones y que “el conser” acaba de ganar un premio nacional al desempeño.

Misma relación, por cierto, que había con el antes ITC, hoy TecNM, con quien de manera poco diplomática Serrano rompió todo vínculo.

Tal parece que Serrano no asume que al encabezar un instituto de cultura se vuelve un representante del gobierno, y un representante del gobierno no puede ir por ahí actuando con rencillas y apreciaciones personales, rompiendo relaciones entre instituciones.

Y esto se corrobora cuando vemos a artistas bloqueados en Facebook por el director, no tolera una pizca de crítica al parecer, aunque sea objetiva y respetuosa. Le gusta la crítica constructiva, dice, esa que viene llena de halagos…

Elmo “abracitos”

El equipo de trabajo que heredó Dagoberto comenta esto y varias pifias salidas de juntas (juntas a las que les da permiso de asistir, porque ni las coordinaciones pueden reunirse sin su amable permiso… bonito ambiente de trabajo), como cuando se enteró de que las Batallas de Celaya se conmemoran en abril y no en octubre [inserte risas grabadas]. Conmemoración para lo cuál, a un mes de llevarse a cabo, no ha planeado nada, y quizá sea por este medio que se entere que debería hacerlo.

“¡Con el pim piririm pim pim!” -Elmo.

A las mujeres de dicho equipo de trabajo, mayoría en la parte administrativa, les molesta mucho que no se refiera a ellas por sus nombres como hace con los varones, siempre son “preciosa”, “hermosa”, “muñeca”, cosa que combinada con su afición a dar abrazos que nadie le pide, le pueden dar una idea, amable lector, de lo agradable que es este funcionario.

“Siempre comprándose con la ex”

Cual si se tratara de andar por los pasillos tocando el pandero, el director de cultura anda por ahí hablando mal de su predecesor, Antonio Chaurand, y lo usa como punto de apoyo para ejemplificar los constrastes con sus “visibles logros” a pocos días de haber tomado la silla, aplaudido, porque siempre hay quién aplauda usted sabe, en este caso el otrora combativo Toño Lavin y la coordinadora académica.

Vaya, ni siquiera hemos llegado a la mitad del radiopasillo, ni hemos abordado el conflicto con la regidora Bárbara Varela, y ya hemos agotado esta entrega.

La que se fue

Basta cerrar con la regidora Mónica Delgado, la independiente, de quien también Egoberto se expresa con un lenguaje folclórico, y cuya ausencia comienza a notarse y sentirse en los consejos y el cabildo, sobre todo en el tema de cultura, un rubro que últimamente ha dado mucho de qué hablar y cuya comisión preside.

Mónica Delgado acaba de convertirse en madre, le asiste el derecho para ausentarse por una cantidad de días. No sé si le asistan en igual proporción sus votantes al saber que, si bien no asiste por tan entendible condición, tampoco deja que tome las riendas su suplente, y deja en manos de su asistente las tareas que el pueblo le confirió.

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